Todas mis soledades
Biografia
Thursday, May 30, 2013
Tras el cielo y el mar
Hasta el aeropuerto llegaron acompañándome mi madre, mi padre y algunos de mis hermanos, me despedí casi de todos hasta que llegué a mi padre - Nos vemos pronto padre - le dije - No - me dijo -Nos vemos en cinco años. Era un noche vacía, por primera vez detenía mi mirada desde lo alto a obserbar el firmamento oscuro, una media luna dejaba ver su reflejo el ala del avión. Quería pensar en el porvenir incierto y dejar atraz ... continuará
Thursday, May 23, 2013
La sombra del pino
Cada vez que trato de recordar lo más alejado y claro de mi niñez viene a mí el gran árbol de pino que teníamos en casa, lentamente mientras la tarde se doblegaba al peso de un día soleado su sombra iba ensanchándose sobre el jardín de rosas y el eterno laurél, abrazaba luego el gran patio, las paredes de adobe y finalmente desaparecía sobre el tejado del gran dormitorio. Y entonces en uno de los muchísimos ocasos de mi niñez se prendía en el firmamento el primer planeta o una gran estrella para luego multiplicarse por aquí y por allá millones de ellas, cuán grande era el infinito, qué bella noche, quería caminar seguir al viento, ir lejos tendría frío sí pero cuán lejos llegaría...
Hubo una tarde de torrencial lluvia y ruidosos truenos. El día entonces se apagaba distinto, a menos claridad la fresca oscuridad prendía mis temores de niño, sin electricidad ni linternas a la luz de una vela contemplaba inmóvil tras el cristal la furia de la tormenta golpeando las calaminas y el cemeto del patio allá afuera, pronto el agua entraría dentro de los cuartos hacía frío qué hacer, ya en mi imaginación veía correr los nuevos ríos llevándose a la gente y las casas, prendíanse desde el cielo una y otra vez las ráfagas de luz descendiendo rápidas allí muy cerca, en el jardín?, en la calle? temblaba la tierra, latía fuerte mi corazón, dónde estarían todos? Ya pasará esto decía ... quizás no ...
Una mañana desperté y el sol ya alumbraba casi a magnitud por todas las sombras de la casa, al cielo azul no lo cubría nada, mi madre lavaba el pelo de carnero que de a pocos había juntado en el mercado de la ciudad y en los mercadillos del valle, como ropa a secarse al sol los aglomerados mechones colgaban al brillo vespertino en alambres tendidos, al tope de las espinozas rosas y hasta en el tejado de la casa. Aquella mañana mi madre había olvidado la ortiga, ni siquiera sus agudos gritos habían tildado. Al despertarme, me sentí culpable mis mil pequeñas labores que debía realizar aparte de ir a comprar el pan barrer entre otras habían sido dejadas de lado. Ella sonreía y hasta parecía que hablaba sola. Qué paz, qué cielo azul, difícil olvidar...
Hubo una tarde de torrencial lluvia y ruidosos truenos. El día entonces se apagaba distinto, a menos claridad la fresca oscuridad prendía mis temores de niño, sin electricidad ni linternas a la luz de una vela contemplaba inmóvil tras el cristal la furia de la tormenta golpeando las calaminas y el cemeto del patio allá afuera, pronto el agua entraría dentro de los cuartos hacía frío qué hacer, ya en mi imaginación veía correr los nuevos ríos llevándose a la gente y las casas, prendíanse desde el cielo una y otra vez las ráfagas de luz descendiendo rápidas allí muy cerca, en el jardín?, en la calle? temblaba la tierra, latía fuerte mi corazón, dónde estarían todos? Ya pasará esto decía ... quizás no ...
Una mañana desperté y el sol ya alumbraba casi a magnitud por todas las sombras de la casa, al cielo azul no lo cubría nada, mi madre lavaba el pelo de carnero que de a pocos había juntado en el mercado de la ciudad y en los mercadillos del valle, como ropa a secarse al sol los aglomerados mechones colgaban al brillo vespertino en alambres tendidos, al tope de las espinozas rosas y hasta en el tejado de la casa. Aquella mañana mi madre había olvidado la ortiga, ni siquiera sus agudos gritos habían tildado. Al despertarme, me sentí culpable mis mil pequeñas labores que debía realizar aparte de ir a comprar el pan barrer entre otras habían sido dejadas de lado. Ella sonreía y hasta parecía que hablaba sola. Qué paz, qué cielo azul, difícil olvidar...
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